Que llueva puede gustar más o menos dependiendo si estás en la calle sin paraguas, si tienes cosechas o si estás en una casa en el campo, con la chimenea encendida y mirando por la ventana. En cualquiera de los casos, lo que cae del cielo es lo mismo. Un mismo elemento, distinta oportunidad.

Un incendio en el campo no gusta. Pero la naturaleza, tan sabia como madre, regala a los campos quemados el nacimiento de la jara, una hermosa flor de nuestra tierra que se ve favorecida en su germinación por la ayuda del fuego. Un fuego, un cambio, dos formas de verlo.

Y es que la vida es así. A veces una piedra en el camino sugiere una parada y otras tantas te invita a saltarlas. Es el increíble mundo de los cambios, del inventario de afrontamientos y de la elección acertada. De dar en el clavo o no hacerlo, en todos los casos, el éxito depende únicamente de la acción u omisión.

Si a veces una palabra, una llamada, una respuesta, una actitud al fin y al cabo, podría evitar muchos desatres, hay otros casos  en los que no tenemos tan a la mano la solución, ni las herramientas necesarias, ni el botón que expulsa la tormenta para evitar su devastación. Pero tan importante era acometer la acción precisa en el antiguo mar en calma, como lo es aguantar con elegancia el chaparrón o actuar con determinación. Hay que ser un profesional en la materia para valorarlo y hacerlo.

Según un informe realizado por Bitkom, el 25% de las empresas que tienen presencia en las redes sociales no tienen un trabajador dedicado exclusivamente a estos menesteres sino alguien que se maneja “mas o menos bien” en los remos y que además cubre otros puestos en la embarcación. 

Acción rápida, daño lento

Cuanto antes seamos capaces de aceptar los cambios que se presentan en nuestra marca, antes seremos capaces de actuar conforme nuestra cultura corporativa.  

Las compañías telefónicas son expertas en recibir críticas y reclamaciones. Si a eso unimos el no saber cómo afrontarlas ni cuando hacerlo, una bomba nuclear de animadversión llega a la empresa. Por ejemplo, Vodafone (en Alemania) recibió el verano pasado un comentario en su muro de Facebook de una clienta que se quejaba por haber recibido una factura de teléfono de 275 euros sin haber usado el móvil en todo el mes. Hasta más de 6.000 “me gusta” después y 60.000 comentarios, todo esto en el lapso de cinco días, no actúa la empresa en una demostración empírica de incapacidad de afrontar a tiempo la acción. 

Cinco días son muchas horas recibiendo críticas y muchas horas de fuego en la red, cada vez más difícil de parar. 

Como en la vida, no solo hay que aceptar los cambios sino saber actuar de forma íntegra y sin perder el tiempo!

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