En los últimos meses, Messenger se ha encontrado como ausente en nuestras vidas, por lo que el duelo por su marcha no nos ha supuesto tanto dolor. Ahora le toca el turno al heredero de la corona a demostrarnos lo que es capaz de hacer en esto de la comunicación. Larga vida a Skype.

 ¿Pero tiene realmente algo que demostrar Skype?

Obviamente no. Hablamos de un software con una década de existencia y que, como dijimos en nuestro anterior post “Messenger, crónica de una muerte anunciada” contaba ya con la nada desdeñable cifra de 300 millones de usuarios y que, al día, era usado durante 2000 millones de minutos por los mismos. Skype ya era reina regente antes de acceder al trono de Microsoft.

Podemos hacer llamadas y videollamadas entre usuarios de la propia Skype de manera gratuita, estén donde estén, lo que ha supuesto un gran auge en estos tiempos en que los jóvenes buscan seguir sus estudios en otro país de Erasmus o los empleos han obligado a emigrar a nuestros amigos o familiares.

Algo similar a lo que hace Google con sus Hangouts a diferencia de que en Google, las videoconferencias grupales son gratuitas, cosa que en Skype requiere que alguna de las personas tenga una cuenta Premium.

¿Cómo funciona?

Este software usa un protocolo de Internet de tipo voz sobre IP, lo que se conoce como VoIP, que transforma las señales de voz llegadas en paquetes digitales que se envían, posteriormente, por medio de la red. Skype, a diferencia de otros medios estándares, opera con base al modelo P2P, es decir, algunos aspectos funcionan sin la necesidad de servidores ni clientes fijos, sino por una serie de nodos que se comportan como iguales entre sí. Con Skype, la comunicación a distancia es mucho más sencilla para nuestro negocio ya que permite contactar con clientes mediante su medio, además, de poder realizar reuniones grupales de la misma forma.

Su aporte a las redes sociales

Lo que ha querido hacer Skype, que no hizo su “amigo” Messenger, es tratar de adaptarse al boom de las redes sociales. ¿Cómo lo ha hecho? Pues integrando su aplicación a la red social más importante que se conoce, Facebook. Gracias a Skype, los usuarios de la red de Zuckerberg pueden mantener videoconferencias con sus amigos de la misma forma que los usuarios de Skype podían hacerlo por separado de Facebook.

La pregunta es si, ahora que Microsoft se ha hecho con Skype, seguirá con Facebook. No tenemos la bola mágica, pero parece que hay razones para que así sea. Las razones son obvias:

Skype, pese haber sido comprada por Microsoft, sigue operando por sí sola, desde sus oficinas en Silicon Valley, y según su director general, Tony Bates, su intención era alcanzar los mil millones de usuarios, cosa que solo podía conseguir yendo de la mano del gigante Facebook.

La otra razón es que el sistema para realizar llamadas VoIP en la web de Facebook fueron construidas usando tecnología de Skype. A día de hoy, Facebook no tiene los recursos necesarios para realizar llamadas como hace ahora en su aplicación de iPhone. Habrá que saber qué ocurrirá cuando Facebook logre desarrollar un servicio de voz alternativo al actual. Es una mínima variante pero que hace que el medio que nos atañe haya logrado meter la cabeza en el mundo de las redes sociales actuales.

Pero no solo eso. En 2011, Skype lanzó una red social para conectar a profesores por todo el mundo (education.skype.com). Esto permite a los protagonistas de la red compartir ideas o herramientas que estos profesionales usan a diario en su labor de enseñanza.

Así, podemos ver, como Skype es uno de los mejores medios que podemos usar en nuestro negocio, tanto para contactar con otros profesionales como para hacerlo con los clientes. A rey muerto, un rey bien puesto.

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