El ser humano ha vivido siempre con el miedo al rechazo, a ser excluido dentro de la sociedad o del grupo social en que se encuentra. Quedar alejado sin nexo de unión con el resto de sus iguales es algo que siempre nos ha aterrado. Ahora, el uso de las redes sociales, ha aumentado esta sensación de riesgo.

Y es que se convierte en miedo porque es una necesidad, y a la creencia irracional de la pérdida de esa necesidad es lo que lo convierte en obsesión. Pero no solo a quedar excluido tiene miedo el hombre. También, a estar perdiéndose lo que está ocurriendo en estos momentos puede crear ansiedad en ellos. Es aquí cuando aparece el término FOMO (Fear of Missing Out) o el miedo a perderse algo, un concepto que extrapola la adicción a las redes sociales al máximo de sus efectos.

El profesor Andrew Przybylski (Universidad de Essex, Reino Unido), ha estudiado esta situación, dejando claro que las personas que más tienen este miedo son aquellos que no llegan a estar lo suficientemente reconocidas o comprometidas con el resto.

El FOMO, ese miedo a perderse algo, a no estar en este preciso instante en aquel lugar donde ocurren cosas. De ahí la necesidad, y su posterior ansiedad en caso de verse privado, de estar conectado a las redes sociales continuamente. No se permiten perderse nada de lo que está ocurriendo, ni siquiera de manera virtual.

Este concepto también aumenta la baja autoestima mientras estas personas ven lo felices que son las vidas de otros, las fiestas que hacen, las idílicas vacaciones. Como en muchos procesos psicológicos, olvidamos rápidamente las cosas buenas que tenemos y hemos hecho en nuestras vidas, nuestros buenos momentos, nuestras fiestas o viajes.

Estudio de Harris Interactive

Más de dos mil adultos formaron parte de un estudio sobre este mismo tema y los resultados fueron más que alarmantes.

  • 56% tiene temor a perderse algún evento o noticia si dejan de estar pendientes de lo publicado en las redes.
  • Un 52% ha aumentado la frecuencia de conectividad a las redes respecto a los dos años anteriores.
  • 27% lo primero que hacen al despertarse es abrir sus cuentas de Facebook o Twitter
  • 35% gasta más de 31 minutos al día leyendo y respondiendo emails.

Las redes sociales nos conectan tanto a nivel personal como profesional con otras personas pero si no logramos controlar la necesidad irracional de estar siempre en ellas y no querer perdernos nada, acabaremos perdiendo mas de lo que nos han aportado. 

Para conocer más sobre este estudio os dejamos esta infografía donde vienen reflejados los resultados.

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