El bar de la esquina, el de toda la vida, ha sido testigo directo continuo de mil y un comentarios de mil y una anécdotas sobre algunas pifias o meteduras de pata de nuestros rostros más conocidos. Junto al bar, la puerta del colegio, el taller de reparaciones, el gimnasio,…han sido los lugares donde se han expuesto estos comentarios de manera más o menos privada. Twitter abrió la caja de pandora, y la repercusión de estas pifias se multiplicó por mil. Está terminantemente prohibido equivocarse.

Y es que, sin tener que remontarnos más lejos en el tiempo, el “relaxing cup of café con leche” ha prendido fuego a una mecha larga, indiscreta y ansiosa por arder a lo más mínimo. Una mecha que dio lugar a una explosión de bromas, chistes y gags que fueron sucediéndose segundo tras segundo y que hoy, después de una semana de la asignación olímpica, sigue siendo objeto de mofa por parte de la red.

Es el poder viral de las redes, ese doble filo afilado de este arma tan poderosa en el ámbito marketero. Es la misma viralidad que nos aporta clientes o prospectos a nuestra empresa la que puede destruir, de un plumazo, toda o casi toda nuestra reputación online u offline.

Porque cuando tienes un rostro y un nombre conocido o tienes un cargo público, se debe tener más cuidado de la cuenta a la hora de realizar cualquier tipo de comentario en las redes. Y si no, que se lo pregunten al futbolista Sergio Ramos o al diputado Toni Cantó.

El sevillano parece asiduo a las bromas de los tuiteros por sus numerosas pifias. Una foto en Twitter en un restaurante japonés, del enaltecimiento de los relajantes cafés con leche en la plaza mayor, volvió a alterar los dígitos de los usuarios del pajarito azul. No hace mucho tiempo, tuiteó: “Hora de descansar después de ver ganar a la selección femenina de waterpolo. Enhorabuena chicas ..!!”, 24 días después de haberse jugado ese partido y haberse proclamado las españolas campeonas del mundo.

Por su parte, el actor y político, Toni Cantó, también se ha convertido por méritos propios en centro de diana de los más intransigentes lectores. El último de sus inoportunos tweets, fue referido al seseo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y por el que tuvo que pedir disculpas. Las criticas no se hicieron esperar. Toni Cantó es el mejor ejemplo sobre malas prácticas a la hora de ser activo en la red. Y es que, la eliminación de profesionales que se encarguen del mantenimiento de su cuenta y encontrar Twitter como un micrófono donde expresar sus ideas, convierten palabras comunes en grupos de amigos en bombas de relojerías para personajes públicos.

En Febrero, nuevamente metió la pata al asegurar que la mayor parte de las denuncias de violencia de género son falsas y, como en el caso de la imitación de Rajoy, tuvo que pedir disculpas.

El peligro de la viralidad, el infinito de la temporalidad

Y es que siguiendo con Toni Cantó como ejemplo, uno de los peligros de las redes es compartir noticias o hechos que ya ocurrieron. Así, el diputado, daba la noticia de la muerte de Albert Hoffmann, padre del LSD, a la edad de 102 años. No estaría mal la noticia de no ser que esta muerte se produjo en 2008, cinco años antes.

Otras meteduras de pata

En 2011, mientras se producían las revueltas en Egipto por el cambio de gobierno, el cantante David Bisbal escribió: “Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta“.

Alejandro Sanz metió hasta el fondo la pata en un día en que una seguidora escribía esto sobre el caso Marta del Castillo: “No puedo con las injusticias: Caso Marta del Castillo!!se me parte el corazón con esos padres. Le mandamos todo nuestro apoyo??“. A lo que Alejandro Sanz, sorprendentemente contestó: “Que mania tenemos de juzgar antes de que lo hagan los jueces…Marta es inocente hasta que un juez diga lo contrario“. La respuesta de Twitter estoy seguro que ya saben cómo fue.

Intransigentes

Siendo francos, la aparición de las redes sociales (sobre todo el microblogging) ha despertado en nosotros el cosquilleo, la continua búsqueda del comentario susceptible de mofa y la intransigencia más cercana. Estamos deseosos de nuevas pifias con la que alimentar las guerras fronterizas entre el famoso y el resto. Es el peligro y la magia de las redes sociales. Un mal comentario o la inoportuna aparición de palabras fuera de sitio y la reputación creada a base de esfuerzo se va al garete. Por ello es conveniente tener cuidado con lo que se dice, sobre todo siendo un personaje público. O si no, contrate a un profesional.

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